Estudiar una segunda lengua aumenta el grosor de la corteza cerebral, potencia la destreza cognitiva y protege contra la enfermedad del Alzheimer, según una investigación publicada en la revista Neuroimage.

Aprender inglés aumenta la materia gris de los adultos

 

A las ya conocidas ventajas de saber inglés se suma ahora otra: es un buen ejercicio para el cerebro.

Según una investigación publicada en la revista Neuroimage, adquirir las destrezas necesarias para comunicarse en un segundo idioma, como el inglés, conlleva un aumento de la materia gris del hemisferio cerebral izquierdo, implicado en el procesamiento del lenguaje. En concreto aumenta el grosor de la corteza cerebral en el giro frontal inferior, una región importante para la articulación de las palabras y la comprensión de los vocablos en un idioma nuevo; en el giro frontal medio, implicado también en la articulación y la comprensión, así como en el giro temporal superior, que crece más cuanto mayor es el empeño que se pone en dominar la nueva lengua.

Según los investigadores, pertenecientes a las universidades suecas de Lund y Ulmea, y a los Institutos Max Plank y Karolinska, es la primera vez que se constatan los efectos de aprender una nueva lengua en el cerebro de adultos. Los autores del trabajo señalan también que la plasticidad observada en el hipocampo al ir dominando el nuevo idioma, podrían explicar por qué, como han señalado estudios anteriores, el bilingüismo confiere cierta protección frente a enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. 

Otros estudios, llevados a cabo en Canadá por el equipo de Ellen Bialystok, han mostrado que las personas bilingües afectadas por alzhéimer tardan más en mostrar los síntomas de la enfermedad. El bilingüismo parece contribuir al aumento de la reserva cognitiva, que a su vez, retrasa el inicio del alzhéimer. De ahí que las personas que dominan dos idiomas requieran la presencia de mayor proporción de neuropatología antes de que la enfermedad se manifieste.

También hay más ventajas en aprender al menos otra lengua que se muestran a lo largo de toda la vida: el control de la atención, potenciada cuando se emplea más de un idioma, a la hora de descartar información irrelevante. También las funciones ejecutivas (planificación y toma de decisiones) parecen mejorar con la adquisición de una segunda lengua.

 

Fuente: abc.es