Nadie quiere renunciar a su idioma pero, de facto, el inglés es la lengua de la ciencia y el conocimiento. Los profesores publican y se comunican en esta lengua con sus colegas internacionales. A su vez, la presión del mercado laboral ha hecho que cada vez se oferten más grados en inglés, y la tendencia parece imparable.

Nadie quiere renunciar a su idioma pero, de facto, el inglés es la lengua de la ciencia y el conocimiento. Los profesores publican y se comunican en esta lengua con sus colegas internacionales. A su vez, la presión del mercado laboral ha hecho que cada vez se oferten más grados en inglés, y la tendencia parece imparable.

La Comisión Europea ha confeccionado una estrategia común para los países miembros. Entre otras cosas, aboga por el dominio del inglés como parte de la internacionalización. Y para ello propone que se oferten cursos en este idioma (en especial en posgrado). Aunque asegura que el multilingüismo es uno de los principales activos de Europa, muy valorado por los estudiantes, por lo que hay que animar a que estudien la lengua local, aunque estudien en inglés.

Este curso hay 99 millones de universitarios en el mundo y las previsiones hablan de un crecimiento exponencial hasta los 414 millones en 2030, por el aumento de la demanda de China, Brasil e India. El 45 % de los universitarios que estudian en otro país que no es el suyo se decantan por Europa. Son ahora cuatro millones y Bruselas considera que a finales de la década podrían ser siete millones, pero en feroz competencia con Asia, Oriente Próximo y América Latina, donde la calidad de los centros no deja de crecer.

El mercado laboral demanda jóvenes capaces de hablar inglés pero, ¿que aprendan es tarea de las universidades? ¿los docentes son también profesores de esta lengua?

 

Fuente: elpais.com